"Mi nombre es Mal... Y esta es una parte de mi historia. Al menos la parte que no me importa compartir con nadie. El resto son pequeñas cosas privadas, que también tienen nombre. Pero esas, no te las voy a contar aquí."

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lunes, 26 de marzo de 2007

· Hago limpieza. La mayoría de las personas que conozco, hace limpieza los Sábados, los Domingos, los más perezosos de ellos. Yo la hago los lunes. Es una manera ordenada de empezar la semana. Porque más allá de la semana que vivo, no veo nada más. Ni me interesa.

¿Como hace limpieza un hombre que se ha quedado solo? Con disciplina y sin sentimentalismos. Abro sacos de basura industriales y meto dentro todo lo que hay en el pequeño cuarto donde vivo. Todo lo que no me es esencial. Todo. Hasta el papel del Water. Solamente dejo la ropa, el portátil que me regalaste por Navidad, para que ya no escribiera en mis cuadernos, el libro que estoy leyendo ("Salambo" de Flaubert),la documentación y el papeleo necesario, como la libreta del banco. Todo. Cierro las bolsas y las bajo al contenedor de basura. Luego barro el cuarto, limpio las ventanas, las puertas, los armarios, el baño. Cuando acabo paso la fregona llena de agua con detergente con olor a pino. El olor a pino me gusta. En un día normal, la limpieza me lleva una hora escasa, dos si remoloneo un poco. En un día como hoy, en un par de horas esta la casa lista y yo fumando un cigarrillo en el pasillo de los apartamentos. Me he empleado a fondo y rápido, para no reparar en los detalles de todas las cosas. El cuarto ahora da una sensación extraña y desangelada, como desnudo, esperando a ser vestido de nuevo.

Es la hora de comer. Comeré fuera, en algún lugar barato de menú, algo ligero que no dañe mis tripas. Luego, a la tarde, sera el momento de comprar todo lo que debe ser repuesto; maquinillas de afeitar, jabón, papel de water, ropa de cama... Esas cosas que irán poblando de nuevo el espacio. Ahora si, nuevas, sin tactos, sin olor. Sin recuerdos. Así será posible recomenzar. Sin recuerdos.

¿Porque maldita broma del destino, tuvo que quedarse un sonajero entre los armarios?. Casi he llorado al cogerlo. Pero mis ojos estaban crispados y perdidos.

Lloraré esta noche, cuando esté dormido y sueñe con lo que no me permito cuando estoy despierto.