· "¿Mal,no estas durmiendo, verdad?". Así, dando por hecho que yo no necesito dormir, me ha despertado Sophie. Pero por ella, me he levantado sin pensarlo, me he dado una ducha de urgencia, y con el abrigo para recordarme el calor de las sabanas, he salido a dejarme invitar a un café y a calrme por la lluvia, hasta llegar a la cafetería. Nada más entrar y ver su cara, ya se que me espera una larga mañana de apoyar el hombro para que derramen sobre el las miserias de lo cotidiano de una pareja. Pero es Sophie y por ella, lo que haga falta. Es amiga, si, en primer lugar. Fuimos amantes, si, por añadido. Se casó con Rayo, por si faltara algo. Es la jefa de camareros y nadie como ella para el puesto, por si me olvidaba. pero Sophie es más, mucho más que eso. Hace mucho, mucho tiempo, entró un día, no se sabe como, en la pandilla, y se hizo un hueco por derecho propio. Su energía y su inquebrantable fe en las personas, la convirtió, sin que ninguno nos diéramos cuenta, en el pegamentó que unió aquel grupo como pocos. Sin despeinarse, uno por uno, fue amante de cada uno de nosotros "para no hacer de menos a nadie y para quitaros las ganas y abreviar". Una cosa así, solamente puede hacerlo Sophie. Solamente ella, tuvo el poder de convicción con Lito, para hacerle cambiar de idea y que aceptara mujeres en el gimnasio. Una prohibición ancestral que, hasta el día que Sophie se plantó, descalza, en mallas y camiseta de tirantes, bamboleando sus pechos al ritmo de nivel de 2º Dan de Judo, sobre la lona, había mantenido inquebrantable. Aún se ruboriza lito cuando lo recuerda. Sophie es mucha Sophie y que no nos la toque nadie. Su único punto flaco: Rayo. Esta enamorada como una perra en celo de él, y dramatiza cualquier menudencia o desplante hasta lo indecible. Tiene dotes de actriz, no puede negársele. Así que, entre pucheros, lloros y pacientes palabras de animo, ha transcurrido la mañana. Y la hemos alargado comiendo juntos, hasta que a los postres, la risa a vuelto a sus labios. Es una madre hermosísima y Rayo tiene una suerte de mil demonios, el muy cabrito.
Después de separarnos, ya no me apetecía volver a dormir. He estado caminando bajo la lluvia, tiempo y tiempo, hasta empaparme pero bien. Pero sin prisas. La lluvia no mata y a mi, en particular, me gustan los días de lluvia. Son lánguidos hasta el cansancio, pero eso, por contradictorio que parezca, a mi me dan una energía y una concentración de primera. Cuando me he dado cuenta, estaba ya a una par de calles del gimnasio. He parado un momento en el kiosco de la esquina y con mi tesoro en el bolsillo, me he acercado para saludar a Lito. este, en cuanto he cruzado la puerta, me ha tirado una toalla y me ha dicho "Con esa cara, tu a entrenar no vienes, ¿verdad, vago del demonio?". "Si tu pones el café, yo invito a cigarrillos y pastas", le he respondido enseñándole el tesoro que llevaba en el bolsillo, y sus ojos se han abierto con un gozo de niño en ellos que daba envidia. Tigretones. Ese es el vicio de Lito. Desde siempre, desde que los inventaron. Creo que seria capaz de vender el alma de toda su ralea por uno de ellos. Hay que joderse con el abuelo.
Pero ha funcionado. Diez minutos después, estábamos sentados, cómodos, calentitos, saboreando unos cigarrillos y unos cafés, hábilmente manchados con unos tragos de ron y filosofando de la vida. Lo que quiere decir que hablábamos de mujeres, por supuesto. "¿Tú tienes la más remota idea de lo que una mujer quiere y espera de uno, Lito?, porque yo ya he tirado la toalla en esa lona". "No sabes tu nada, jodido. Tirar la toalla es lo mejor que puedes hacer. Las mujeres ¿quien las quiere entender si no se entienden nie ellas?". Pero tu Santa si que era fácil de entender". "Es que mi Santa estaba hecha de una pasta que no es de este mundo, ¿porque crees, si no, que no he vuelto a casarme'. Nadie como ella, niño, nadie". Y diciendo esto se lleva los dedos a los labios, los besa y los pone sobre el retrato de su Santa que adorna su mesa. Y eso me ha puesto bobo para un rato largo. "Tú sigue como hasta hoy. Amalas, cuídalas, dales caña o friegas de alcohol si es eso lo que necesitan, pero olvídate de entenderlas. Si ya nos cuesta entendernos a nosotros mismos y andar a cuestas con eso". Un largo silencio, unos tragos de café, unas caladas de tabaco. "Si, pero ha veces...". "A veces, hijo, pero sólo ha veces, y son tan escasas esas veces. Anda vete adormir y déjame que eche el cierre por hoy, que ya hemos hablado bastante". Apenas darle las gracias y desearle buenas noches y ya estaba de vuelta a casa caminando de nuevo bajo la lluvia.
"Pero ha veces...". Y me doy cuenta que, definitivamente, soy de los últimos especímenes de una rara y antigua raza en extinción. La de los hombres que aún creen que, en algún lugar, habita una mujer perfecta que esta hecha para mí.
Así vivo, como si cada día no fuera más que un entrenamiento y un aprendizaje hasta que ese momento llegue. Quien sabe.
"Mi nombre es Mal... Y esta es una parte de mi historia. Al menos la parte que no me importa compartir con nadie. El resto son pequeñas cosas privadas, que también tienen nombre. Pero esas, no te las voy a contar aquí."