"Mi nombre es Mal... Y esta es una parte de mi historia. Al menos la parte que no me importa compartir con nadie. El resto son pequeñas cosas privadas, que también tienen nombre. Pero esas, no te las voy a contar aquí."

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domingo, 15 de abril de 2007

· Jueves noche, noche tranquila y desapacible, por el tiempo. Dio tiempo a probar y bien, los nuevos cacharritos de Rubén. Funcionan. Los chicos, entre bromas, pedían si, ya puestos, no podríamos instalar unos jueguecitos para aprovechar los ratos muertos. Yo contesto que "no hay problema, el que quiera jugar a la Play, que se quede en casa y listos". "Joder, Mal, que poco carrete tienes a veces, tio", me dice Muelas. "Con el trabajo, ninguno, ya lo sabéis". Con el trabajo ninguno, es cierto, y aveces me paso de tenso, pero los chicos ya saben que es mi carácter. No es nada personal. Antes de empezar, y luego, si todo va bien, siempre hay tiempo para las risas. Pero pocas trabajando, si me relajo demasiado tengo miedo de cagarla en cualquier momento y eso no puedo permitírmelo. Asperezas que limar con el tiempo. Al fin y al cabo es mi primera temporada como jefe.

El viernes, Puri me llamó por la tarde. Tenía el día libre y me invitaba a cenar en su casa. Acepté. Sopa de pescado con unos granos de arroz y tortilla de patata y cebolla. Si no es porque me recibió desnuda, Tan solo con el delantal y me dijo "desnudo, te quiero desnudo todo el tiempo", casi me siento como en casa, con una cena así. El postre, lo mejor sin duda, fue ella misma. Tiene muchas ganas de hombre, pero su miedo a un compromiso va parejo a sus ganas. De momento aguantamos, a ver como sale. Al acabar, me dijo "tengo la noche libre y hace mucho que no salgo de fiesta ¿que te parece si te acompaño y me divierto un poco?". "Por mi bien, pero no voy a poder estar mucho por ti. El trabajo es lo primero y tengo que dar ejemplo con los chicos". "oh, no te preocupes. Haré bien mi papel de novia que se divierte y espera que su chico salga de trabajar". Me hizo reír con eso de la palabra "novia". Acepté también. Se que quiere demostrarme que me interesa y puede con la situación. Que no le viene grande ni fuera de lugar. Es una forma de decirme que tiene ganas que esto funcione. Por eso acepté. Se acicaló, se puso un vestido elegante y sexy, en crepé negro, que le ceñía el cuerpo, medias negras y zapatos de tacón. "Esta noche voy a ser el más envidiado de la fiesta, chiquilla". Y hasta se puso colorada y todo con el piropo. Me acompañó toda la noche, y vaya nochecita, con la lluvia que no paraba, un asco, la verdad. Mantuvo el tipo, en las horas de espera en la barra, conoció a las demás mujeres y novias de los chicos, Rubén la estuvo galanteando y mimando toda la noche, bailó y se rió, rió muchísimo. Hacía tiempo que no salía, si. Al terminar la noche, estaba agotada y feliz. mantuvo el tipo y yo también, como pude, por eso. Nos fuimos de vuelta, esta vez a mi casa. Tomamos un último café. Hicimos el amor, con calma, en la cama, y nos quedamos dormidos. Cuando desperté, ayer tarde, se había marchado. Una nota sobre la almohada; "Trabajo esta tarde y mañana todo el día. No he querido despertarte para que descanses. Espero que no te moleste. Llámame esta noche antes de ir a trabajar. Me gustas más que ayer. Besos". No, no me siento molesto, mujer, me digo. La confianza no se gana en una hora y a cierta edad y con ciertas historias a cuestas, cuesta mucho, muchísimo, echar por tierra todas las murallas, para comenzar de nuevo. No hay motivo para la queja.

Me levanté y fui a correr un rato, a quemar toxinas, ala. Luego un afeitado y una buena ducha. Salí a tomar un café y leer un buen rato, esta vez, más relajado, pude perderme entre las palabras un buen rato. Volvía a casa para cenar. Mientras guisaba, la llamé. Ya estaba en casa, sí. Se alegraba de la llamada y estuvimos tonteando un rato, como un par de imbéciles adolescentes por el móvil. Yo me decía "cuidado chaval, cuidado", pero las palabras eran las palabras. Nos deseamos lo mejor. Quedamos en vernos hoy Domingo para cenar. Casi se me quema la carne en la sarten. Hice los peores huevos fritos de mi vida. Pero cené, como deben cenar los ángeles, entre algodones. Embobaico. Es tan bueno sentir estas cosas, aunque sea de tanto en tanto.

La noche, un poco infernal, como suelen ser los Sábados. todo el mundo va tan histérico por pasarlo tan bien, que tengo la sensación de que lo pasan fatal y no se enteran y a nosotros nos dan más trabajo del que nos gustaría. Pero es cuando nuestro trabajo y el sueldo que ganamos queda justificado. Para tranquilidad de todos. Se notó la falta del chaval que está de baja, pero mantuvimos el tipo. El fin de semana que viene ya estará con nosotros.

Me voy a a dormir agotado, pensando que esta noche es la última de la semana. Que esta noche vuelvo a cenar en su compañía. Sonrío pensando en los postres.