"Mi nombre es Mal... Y esta es una parte de mi historia. Al menos la parte que no me importa compartir con nadie. El resto son pequeñas cosas privadas, que también tienen nombre. Pero esas, no te las voy a contar aquí."

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jueves, 29 de marzo de 2007

· Esta noche es la gran noche. Vuelvo a trabajar. Y vuelvo al local de Rubén. Dos reestrenos son casi mucho para una sola noche. He descansado todo lo que he podido. Me he levantado. He dado un paseo. He cenado bien. He vuelto a pasear un poco. Ahora un afeitado a fondo, una ducha y como nuevo. Esta mañana pase por la peluquería. He sacado del armario, uno de los tres trajes que aún conservo de la última vez que trabaje con Rubén. Tres trajes exactamente iguales. Hechos a medida, de buen paño, en color negro. Camisa negra. Corbata rojo burdeos. Esa es la imagen oficial para los que estamos en puerta. Para el personal que estará en sala, mismo traje, pero camisa negra con cuello Mao. Es más cómoda.

Esta tarde he reunido a todo el grupo en la sala. Cosa de conocer a los nuevos, que me conozcan a mí, indicarles cual sera el puesto de cada uno y darles las últimas indicaciones.Pocas. Casi toda la antigua pandilla estaba ahí reunida: Dos y Tres, Rayo, Ojo, Peque, Gallo, el Muelas y Gato, esos son los de siempre. Faltaban Dos pollas y Paquito. Dos pollas, se retiró a las islas y tiene su propio local. Me ha llamado para desearnos suerte. A Paquito se lo llevó un trailer por delante en un mal adelantamiento con la moto, hace cosa de unas semanas. Siempre fue de puño ligero. Al resto de los chicos los conozco de vista o vienen recomendados por alguno de la pandilla. Veremos que tal se portan. Muchos abrazos en el reencuentro. Algunas palabras para ponernos al día. Algún pésame. Muchas risas y bromas con lo de que yo voy a ser el que habla, al fin, y que veremos a ver como lo hago. Miradas entre furtivas y sobradas de los nuevos. Alguno me ve demasiado viejo para esto. Son gallos de pelea jóvenes. Tendré que vigilar. Un puño rápido y una cerebro lento es la peor receta para este trabajo.

Esta noche, por fin yo hablo, y las tortas, si las hay, que no las haya, las dan otros. Eso no quiere decir, que yo no dé. pero primero, siempre primero, hay que hablar.

Veremos como me salen las palabras.